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11 Ene 2015

Hay otra clase de risa. Destacado

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“la especie lo es todo, el individuo nada”

 Te “ríes con” o “te burlas de”, porque hay risas y risas. Unas mejores que otras: Te burlas de otro o que te ríes de ti mismo, porque “lo de hacer reír” es un cajón de sastre. “Para reírse de sí mismo, como conviene reír -como si la risa saliera del corazón- los mejores no han tenido hasta ahora bastante franqueza, ni los más capaces genio suficiente. Tal vez le quede a la risa un porvenir. Será cuando la máxima “la especie lo es todo, el individuo nada” haya penetrado por completo en el espíritu de la humanidad y cada cual pueda acogerse en todo momento a esa emancipación final, a esa irresponsabilidad postrera”.

  “Y has de saber, Sancho, que este que viene por nuestra frente lo conduce y guía el gran emperador Alifanfaron, señor de la grande isla Trapobana; este otro, que a mis espaldas marcha, es el de su enemigo el rey de los Garamantas, Pentapolin del arremangado brazo, porque siempre entra en las batallas con el brazo derecho desnudo”. Esta tarde volviendo del paseo mientras escuchaba lo que veía Don Quijote entre el polvo de un rebaño de ovejas que había tomado por ejército no he podido por menos que tener que parar para reír de modo que si alguien llegara a verme me tomara por tan falto de seso como al Caballero Andante. 

   Supongo que los asesinos de la risa están tan faltos de seso como Don Quijote, pero no tienen maldita la gracia. La risa es propia de los hombres, no de los animales, ni del paisaje. Surge cuando los hombres hacen callar su sensibilidad y permiten que tome el mando su inteligencia. Cuando finalmente es un grupo el que dirige su atención a uno en particular las bromas se convierten en burlas… y “si es broma puede pasar, más a este extremo llevada, ni puede probarnos nada, ni os la hemos de tolerar”.

  En sus orígenes, la risa contenía seguramente la alegría por un botín o un alimento que a uno le parecía asegurado. Un hombre que cae evoca un animal en pos del que se va y al que uno mismo ha abatido. Toda caída que da risa evoca la desvalidez del caído; si se quisiera se le podría tratar como presa. Uno ríe "En lugar  de comer…” Entre los animales sólo la hiena emite un sonido que de veras se aproxima a nuestra risa. Se la puede provocar artificialmente presentándole a una hiena cautiva algo para que lo devore y retirándolo súbitamente antes de que haya tenido tiempo de servirse. No es ocioso recordar el hecho de que el alimento de la hiena en libertad consiste en carroñas; uno puede imaginar cuán a menudo mucho de lo que ella deseaba le es arrebatado ante sus propios ojos. La risa de hiena la hacía como nadie José María Aznar, reírnos de él era más fácil que hacerlo con él.

  Para nosotros, amigos, hay otra clase de risa. De hecho la risa no es un mal inicio de una amistad y es, por supuesto, su mejor final. Esperemos que queden todavía gentes suficientes que sepan qué es una risa olímpica: brota cuando uno se siente aliviado porque otros no comparten su gusto. La nuestra debería ser finalmente la risa de la destrucción, la risa de los revolucionarios a las puertas de la Bastilla, que se sentían tan fuertes que querían ser dulces. La risa que acompaña a los que batallan contra el mal. Es la alegría por destruir algo que hace daño a un amigo, nada que ver con la schadenfreude, el regocijo derivado de la falta de fortuna de otros. La risa ante el caído. Hay algo que no nos disgusta en absoluto en las pequeñas desgracias de nuestros mejores amigos, se decía en la corte.

  La destrucción de lo que causa daño es secundaria al aumento de poder y alegría que causa removerlo. La extirpación en nosotros de nuestro apego a nuestra identidad y, en general, de nuestra esclavitud será dolorosa, pero no nos impedirá reírnos. En las batallas por venir contra las instituciones que corrompen lo común, tales como el patriarcado, la mafia y la nación vamos a tener que llorar muchas veces, pero eso no nos impedirá tampoco reírnos. Y en los esfuerzos contra la explotación capitalista, y sus defensores institucionales tanto como contra cualquier destructor de lo común a través del control público o privado tenemos por delante el trabajo de enterrarlos entre carcajadas.

Modificado por última vez en Domingo, 11 Enero 2015 12:29

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